Las mujeres y niñas son blanco de ataques en la guerra del Sudán

Miembros del equipo de ONU Mujeres escuchan a las mujeres en el centro de acogida de Alazhri, en Puerto Sudán, durante una jornada de distribución de ayuda de emergencia. Foto: ONU Mujeres/Ekram Hamad Fadlalla.

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El estallido de la guerra en el Sudán hace tres años ha provocado la crisis humanitaria y de protección más grave del mundo para las mujeres y niñas. Los asesinatos generalizados, los desplazamientos masivos y la violencia sexual sistemática han provocado que 17,1 millones de mujeres y niñas necesiten asistencia humanitaria.

Los bloqueos y la inseguridad persistente han agravado las condiciones ya de por sí precarias a las que se enfrentan las mujeres y niñas, al limitar su acceso a alimentos, a refugios seguros y a la atención de la salud, y exponerlas a un mayor riesgo de violencia.

Mediante diversas organizaciones dirigidas por mujeres, ONU Mujeres apoya a aquellas que trabajan en la primera línea de la respuesta humanitaria y en las iniciativas locales de paz, proporcionando ayuda vital y luchando por la paz.

¿Qué está pasando en el Sudán y cómo afecta a las mujeres y niñas?

El 15 de abril de 2023 estalló la guerra en el Sudán entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). El conflicto desencadenó la que se ha convertido hoy en la crisis humanitaria más grave del mundo. Desde entonces, los combates se han intensificado y extendido por todo el país, y 17,1 millones de mujeres y niñas necesitan ayuda.

La guerra ha estado marcada por violaciones generalizadas de los derechos humanos y desplazamientos masivos, que han afectado de manera desproporcionada a las mujeres y niñas en todo momento.

En el Sudán, las mujeres y niñas han sufrido atrocidades inimaginables, algunas de las cuales constituyen crímenes de guerra. Han sido víctimas de violaciones y de otras formas de violencia sexual y de género en sus hogares, durante su huida, en los campamentos y mientras tratan de obtener comida, agua y servicios básicos, ya que durante este conflicto la violación se ha utilizado sistemáticamente como táctica de guerra. 

A estas agresiones se suman los bloqueos y la constante inestabilidad, que impiden a las mujeres y niñas acceder a los servicios esenciales, la asistencia humanitaria y los suministros básicos. Las mujeres y niñas que viven en zonas de difícil acceso son las que corren mayor riesgo de morir, pasar hambre y sufrir abusos.

Las mujeres y niñas soportan la carga adicional de mantener a sus familias, proteger a las niñas y los niños y garantizar el suministro de alimentos y agua en un contexto de inseguridad y de colapso de los servicios.

En condiciones incompatibles con la mera supervivencia y en circunstancias cada vez más peligrosas, las mujeres trabajan en la primera línea de la respuesta humanitaria y en las iniciativas de mediación y paz.

¿Cuántas mujeres y niñas se han visto desplazadas por el conflicto en el Sudán y a qué riesgos se enfrentan?

Millones de mujeres y niñas se han visto desplazadas por la guerra en el Sudán y se enfrentan a riesgos cada vez mayores cuando huyen de sus hogares en busca de seguridad. Ahora que el conflicto se adentra en su cuarto año, 4,34 millones de mujeres y niñas continúan desplazadas en el país y varios millones más han huido a países vecinos.

El desplazamiento es especialmente peligroso para las mujeres y niñas en el Sudán, ya que las expone al riesgo de violación, secuestro, violencia sexual y de género e incluso a la muerte, mientras buscan alimento, agua y tratan de acceder a la atención de la salud y a otros servicios básicos. También son agredidas en los refugios, que se encuentran rebasados.

Muchas mujeres y niñas se han visto obligadas a huir en repetidas ocasiones, asumiendo la responsabilidad de cuidar de niñas, niños y personas mayores, así como de mantener a sus familias en una situación de profunda inseguridad y de bloqueos constantes. Estas circunstancias dificultan aún más las tareas de cuidados.

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Una mujer sudanesa lava verduras en su casa de Al-Waha, Madani, en el estado de Al Jazirah.
El 8 de marzo de 2026, Khadija lava verduras en su casa de Al-Waha, Madani, en el estado de Al Jazirah. Hace dos años, Khadija y su familia huyeron de su hogar en Al Jazirah cuando los combates se acercaban. Pero la vida en el desplazamiento resultaba difícil, lo que obligó a la familia a regresar a casa en plena zona de conflicto. Durante meses quedaron atrapados sin comida, atención médica ni agua. «No teníamos comida ni agua», contó. «La situación era muy difícil». Foto: UNICEF/UNI963634/Ahmed Mohamdeen Elfatih
El 8 de marzo de 2026, Khadija lava verduras en su casa de Al-Waha, Madani, en el estado de Al Jazirah. Hace dos años, Khadija y su familia huyeron de su hogar en Al Jazirah cuando los combates se acercaban. Pero la vida en el desplazamiento resultaba difícil, lo que obligó a la familia a regresar a casa en plena zona de conflicto. Durante meses quedaron atrapados sin comida, atención médica ni agua. «No teníamos comida ni agua», contó. «La situación era muy difícil». Foto: UNICEF/UNI963634/Ahmed Mohamdeen Elfatih

¿Por qué las mujeres y niñas corren un mayor riesgo de sufrir violencia sexual en el Sudán?

En el Sudán, la violación y la violencia sexual se han utilizado de forma sistemática como tácticas de guerra. Las mujeres y niñas han sido víctimas de estos actos en sus hogares, durante los desplazamientos y mientras tratan de acceder a alimentos y servicios.

Se han denunciado casos de violación y otras formas de violencia de género en las zonas afectadas por el conflicto. Estas acciones calculadas se utilizan a menudo con el objetivo de aterrorizar, humillar y dividir a las comunidades, a fin de ejercer control sobre la población. En los dos primeros años de la guerra, la demanda de servicios de apoyo tras casos de violencia sexual estuvo cerca de triplicarse, y en el último año se han registrado nuevos incrementos. Una encuesta reciente llevada a cabo por ONU Mujeres reveló que dos tercios de las mujeres que trabajan en la primera línea de la respuesta humanitaria en el Sudán fueron testigos de un aumento significativo de la violencia sexual contra las mujeres y niñas en 2025, y que la mitad de las encuestadas señaló otro incremento importante en 2026.

Aunque la violencia sexual en el Sudán ha acaparado las noticias sobre la guerra a escala mundial, considerarla de forma aislada ofrece una perspectiva incompleta de la situación y pone en peligro los esfuerzos de recuperación y de establecimiento de la paz. Una característica definitoria de la guerra, mucho menos conocida, es el papel de las mujeres al frente de la respuesta, prestando asistencia vital a las personas supervivientes. Mediante organizaciones dirigidas por mujeres, desempeñan esta labor en lugares a los que las agencias internacionales no pueden llegar, arriesgando sus vidas y exponiéndose a sufrir las mismas atrocidades que tan profusamente se han documentado. Es importante reconocer su liderazgo y resiliencia, y constatar que, en un mismo espacio, el sufrimiento más tremendo puede coexistir con una fortaleza igual de inmensa.

En las zonas afectadas por conflictos, la falta de rendición de cuentas por estos delitos sigue alimentando ciclos de violencia e impunidad. Junto con el miedo al estigma social, esto impide que las mujeres y niñas denuncien los abusos.

¿Por qué las mujeres y niñas del Sudán no pueden acceder a la asistencia humanitaria y a los servicios básicos?

En el Sudán, muchas mujeres y niñas –en especial en las regiones afectadas por el conflicto– carecen de acceso a servicios esenciales, asistencia humanitaria y suministros básicos. Los continuos combates, los bloqueos y la inestabilidad han mermado gravemente el acceso a los alimentos, al agua, a la atención de la salud y a la protección, y dejado a las mujeres y niñas sin los recursos y el apoyo que necesitan para sobrevivir.

Los bloqueos y los asedios también se han utilizado de forma sistemática como tácticas de guerra, de forma similar a la violencia sexual. Por lo tanto, las necesidades de las mujeres y niñas son inmensas. De los 17,1 millones de mujeres y niñas que necesitan asistencia humanitaria en 2026, 1,1 millones se encuentran embarazadas.

Los desplazamientos, los repetidos ataques y el deterioro de las infraestructuras dificultan aún más el acceso seguro a alimentos, agua, atención de la salud, protección y refugio. Los datos de las encuestas revelan que dos tercios de las mujeres que trabajan en organizaciones dirigidas por mujeres –incluidas aquellas que trabajan en la primera línea– señalaron un aumento significativo de la falta de acceso a los servicios básicos en 2025 y 2026.

El Sudán sigue enfrentándose a niveles sin precedentes de inseguridad alimentaria; en Darfur y Kordofán, el riesgo de hambruna es persistente. Se calcula que este año 13,6 millones de mujeres y niñas necesitan ayuda alimentaria y apoyo a sus medios de vida.

En muchas zonas, las mujeres se ven obligadas a tomar decisiones imposibles: pasar hambre durante días y noches o arriesgarse a ser atacadas mientras buscan alimento para sus familias.

Los efectos acumulativos de la inseguridad, los asedios (o las condiciones de vida similares a un asedio) y las perturbaciones sistémicas dificultan la supervivencia de las mujeres y niñas.

¿Qué papel desempeñan las mujeres en la respuesta humanitaria en el Sudán?

Las mujeres sudanesas están liderando las iniciativas humanitarias en el país. Prestan asistencia vital a mujeres, infancias y familias en las zonas afectadas por el conflicto; ofrecen alimento, atención médica, apoyo psicosocial y servicios de protección, a menudo en zonas inaccesibles para las agencias internacionales.

Las mujeres están negociando con los grupos armados para garantizar el acceso a los servicios básicos, ayudar a las familias desplazadas a encontrar refugio y proteger a las mujeres y niñas de la violencia de género. Gran parte de esta labor se lleva a cabo mediante organizaciones dirigidas por mujeres y centros de atención a las mujeres –espacios seguros y específicos donde las mujeres y niñas pueden acceder a apoyo, servicios e información durante las crisis– integrados en los sistemas de respuesta a emergencias.

A pesar de la falta de financiamiento, la inseguridad y los riesgos personales, las mujeres sudanesas están sosteniendo comunidades ahí donde los sistemas oficiales han fracasado. Su liderazgo en las iniciativas humanitarias, en gran medida no reconocido, ha representado un salvavidas para millones de mujeres en todo Sudán.

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Amina, una comadrona, atiende a las madres en un centro de salud que cuenta con el apoyo de UNICEF en Tawila, en Darfur del Norte.
Amina, una comadrona, atiende a las madres en un centro de salud que cuenta con el apoyo de UNICEF en Tawila, en Darfur del Norte. Amina, que se ha visto obligada a desplazarse desde Al Fasher, trabaja en este centro de salud. Ofrece servicios de atención prenatal y posnatal, ayuda a que los partos se desarrollen de forma segura, imparte sesiones de sensibilización sobre nutrición y se asegura de que las mujeres embarazadas y lactantes reciban los medicamentos y vitaminas esenciales. Al final de cada día, Amina regresa a casa con sus propios hijos, compartiendo la misma incertidumbre que las familias a las que atiende. Sin embargo, mañana por la mañana volverá. En medio de la pérdida y el desplazamiento, Amina no solo ayuda a traer bebés al mundo, sino que también lleva salud y esperanza. Foto: UNICEF/UNI941774/Mohammed Jamal
Amina, una comadrona, atiende a las madres en un centro de salud que cuenta con el apoyo de UNICEF en Tawila, en Darfur del Norte. Amina, que se ha visto obligada a desplazarse desde Al Fasher, trabaja en este centro de salud. Ofrece servicios de atención prenatal y posnatal, ayuda a que los partos se desarrollen de forma segura, imparte sesiones de sensibilización sobre nutrición y se asegura de que las mujeres embarazadas y lactantes reciban los medicamentos y vitaminas esenciales. Al final de cada día, Amina regresa a casa con sus propios hijos, compartiendo la misma incertidumbre que las familias a las que atiende. Sin embargo, mañana por la mañana volverá. En medio de la pérdida y el desplazamiento, Amina no solo ayuda a traer bebés al mundo, sino que también lleva salud y esperanza. Foto: UNICEF/UNI941774/Mohammed Jamal

¿A qué desafíos se enfrentan las organizaciones dirigidas por mujeres en la respuesta a la crisis en el Sudán?

Las organizaciones dirigidas por mujeres desempeñan un papel fundamental en la respuesta humanitaria en el Sudán, pero se enfrentan a graves dificultades, entre ellas la escasez de financiamiento, la inseguridad y las restricciones que limitan su campo de acción.

El 99 por ciento de las organizaciones encuestadas señalaron dificultades derivadas de la falta de financiamiento, las restricciones impuestas por las autoridades y las amenazas relacionadas con el conflicto. El 85 por ciento de estas organizaciones sufrió recortes presupuestarios en 2025, que obligaron a cerrar comedores comunitarios y otros servicios esenciales que contribuyen a la seguridad alimentaria, la salud y la protección de las mujeres y niñas.

Se cometen actos de violencia dirigidos expresamente a las mujeres que trabajan en la primera línea de respuesta, y una de cada cinco afirma haber recibido amenazas.

La falta de recursos está limitando la capacidad de estas organizaciones para prestar servicios vitales, como apoyo psicosocial, respuesta a la violencia de género y asistencia sanitaria de emergencia. Estos problemas se agravan aún más en las zonas en las que existen combates activos, donde los desplazamientos, la inseguridad alimentaria y los ataques contra la población civil están agravando considerablemente las necesidades humanitarias.

A pesar de estos obstáculos, las organizaciones dirigidas por mujeres siguen esforzándose por prestar servicios esenciales, proteger a las comunidades y abogar por el acceso humanitario en circunstancias extremadamente complicadas.

¿Cómo contribuyen las mujeres sudanesas a los esfuerzos de establecimiento de la paz? ¿Participan en las negociaciones?

Diversos estudios demuestran que, cuando las mujeres participan en los procesos de paz, la probabilidad de que un acuerdo se mantenga durante 15 años aumenta un 35 por ciento. A pesar de ello, en los últimos tres años no se ha incluido a ninguna mujer sudanesa como negociadora en las conversaciones oficiales.

Ahora bien, aunque las mujeres sudanesas han quedado en gran medida excluidas de las negociaciones formales, están desempeñando un papel crucial en la consolidación de la paz. En todo el país y en la diáspora, las mujeres están liderando iniciativas de base comunitaria para reducir los conflictos, combatir el discurso del odio y promover el desarme.

Su liderazgo sobre el terreno demuestra que las mujeres son impulsoras de la paz. Aportan una perspectiva única sobre las necesidades, los riesgos y las prioridades de las comunidades afectadas. Es fundamental contar con los conocimientos especializados de las mujeres en los procesos formales de toma de decisiones para lograr una paz sostenible, inclusiva, justa y duradera en el Sudán.

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Una mujer lleva un juego de utensilios de cocina que ha recibido de ONU Mujeres Sudán a través de la Coalición Sudanesa para la Educación para Todos (SCEFA) en el centro de acogida de Alazhri, en Puerto Sudán.
Una mujer lleva un kit de utensilios de cocina que ha recibido de ONU Mujeres Sudán a través de la Coalición Sudanesa para la Educación para Todos (SCEFA) en el centro de acogida de Alazhri, en Puerto Sudán. Estos kits contribuyen a devolver la dignidad a las mujeres que viven en situaciones de desplazamiento, ya que a menudo huyen de los conflictos con muy pocas pertenencias y dependen de la generosidad de las comunidades de acogida para cubrir sus necesidades básicas. Abril de 2025. Foto: ONU Mujeres/Mutwakil Ahmed.
Una mujer lleva un kit de utensilios de cocina que ha recibido de ONU Mujeres Sudán a través de la Coalición Sudanesa para la Educación para Todos (SCEFA) en el centro de acogida de Alazhri, en Puerto Sudán. Estos kits contribuyen a devolver la dignidad a las mujeres que viven en situaciones de desplazamiento, ya que a menudo huyen de los conflictos con muy pocas pertenencias y dependen de la generosidad de las comunidades de acogida para cubrir sus necesidades básicas. Abril de 2025. Foto: ONU Mujeres/Mutwakil Ahmed.

¿Cómo ayuda ONU Mujeres a las mujeres y niñas afectadas por la guerra en el Sudán?

ONU Mujeres presta una ayuda vital a las mujeres y niñas en todo el Sudán, en forma de servicios de protección, apoyo psicosocial y suministros esenciales, entre otros aspectos.

Colaboramos con más de 45 organizaciones dirigidas por mujeres en 15 estados para llegar a las comunidades desplazadas y a las regiones afectadas por el conflicto, entre las que figuran Darfur, Kordofán, el Nilo Azul y el Nilo Blanco. Ahí prestamos servicios fundamentales, protegemos a las comunidades y mantenemos operaciones humanitarias esenciales.

ONU Mujeres fomenta el liderazgo de las mujeres en la toma de decisiones en el ámbito humanitario mediante el Grupo Asesor de Mujeres, que reúne a 22 organizaciones y redes de mujeres, a fin de garantizar que se tengan en cuenta las prioridades de las mujeres en la asignación de los fondos y el diseño de los programas.

Al situar a las mujeres en el centro de la respuesta de emergencia, ONU Mujeres garantiza que sigan siendo protagonistas en el mantenimiento de los medios de vida, la mitigación de la violencia contra las mujeres y el suministro de protección y atención a las personas más afectadas por la guerra que se está librando en el Sudán.

¿Qué medidas propone ONU Mujeres para hacer frente a la crisis humanitaria y proteger a las mujeres y niñas en Sudán?

ONU Mujeres hace un llamado a que cesen de inmediato las hostilidades, se proteja a la población civil y se garantice la participación plena, segura y significativa de las mujeres en la respuesta humanitaria y la consolidación de la paz.

Instamos a las y los agentes humanitarios a que den prioridad a intervenciones intersectoriales centradas en las necesidades de las mujeres, entre ellas la respuesta a la violencia de género, la salud sexual y reproductiva, el apoyo a la salud mental, los kits de higiene femenina y los medios de vida de emergencia.

Pedimos que se exijan responsabilidades a quienes cometan actos de violencia sexual y de género, y que la justicia otorgue un lugar central a las supervivientes.

Por último, pedimos una representación mínima del 40 por ciento de mujeres en los procesos de paz, con plena participación en la recuperación, la protección y la toma de decisiones para lograr una paz sostenible en el Sudán.

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